Atlas 1100

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Made in Spain

Diseñado, construido y comercializado en nuestro país, el Atlas 1100 es un fiel exponente de las luces y sombras de la industria náutica española de los años ochenta. En sus últimos años de producción, sus moldes pasaron al catálogo de Puma con el nombre de Puma 39, conservando prácticamente sus especificaciones de base.

Diseñado, construido y comercializado en nuestro país, el Atlas 1100 es un fiel exponente de las luces y sombras de la industria náutica española de los años ochenta.
La empresa Prodisseny, con sede en Barcelona y constructora de la gama Atlas, estuvo en activo unos pocos años durante la década de los ochenta. En su catálogo había tres modelos, los Atlas 1000, Atlas 1100 y Atlas 1200. Los dos primeros eran cruceros deportivos, combinando unos cascos que se querían con buenas prestaciones y unos interiores cuidados con detalle para la vida a bordo. El Atlas 1200, con bañera central, estaba más encaminado al crucero puro.
Los años ochenta, con la entrada de España en la CE y el consiguiente rebaje de los aranceles de importación de barcos, fueron muy duros para la industria náutica española. La lista de bajas entre los astilleros fue espectacular y Prodisseny estuvo entre ellas. En los últimos años de su agonía empresarial, los moldes de fabricación de los Atlas pasaron a formar parte del catálogo de los reconvertidos astilleros Puma, a su vez víctima de sus propios avatares financieros. El Atlas 1100 fue así denominado Puma 39 en sus últimos años de producción, si bien conservando prácticamente las mismas especificaciones de su modelo base.
El Atlas 1100 es diseño de Xavier Soler sin grandes aspiraciones ni condicionantes para optimizar ningún rating de regatas. El barco presenta unas líneas de casco limpias, con quilla trapezoidal, timón prácticamente suspendido y un buen volumen interior. La plataforma de baño no estaba incluida en el diseño original, pero fue adoptada en las últimas unidades fabricadas.
Visto con una óptica actual, el Atlas 1100 se ha quedado ciertamente anticuado en varios frentes, pero conserva una armonía y una elegancia que solo tienen los diseños añejos. Todo y así, este barco aun es capaz de muy buenas medias de velocidad. Un desplazamiento sobre los 7.000 kilos, empujado por una superficie vélica rondando los 90 m2 es una cifra prometedora, a sabiendas de que los 3.000 kilos de la quilla garantizan una buena dureza de escora.

Cubierta cómoda y segura en navegación
La organización de la cubierta refleja una combinación de distintos criterios, en algunos casos contrapuestos, entre las comodidades del crucero, la seguridad en alta mar y los requerimientos de la navegación deportiva.
La entrada de la cabina enrasada sobre cubierta, inspirada en los diseños de los astilleros nórdicos (Swan, Baltic, . . ) de los años 70 y 80 ofrece un plus de seguridad oceánico ante las olas eventualmente embarcadas por popa, pero en la vida ordinaria de crucero es manifiestamente más incómoda para la tripulación que la clásica entrada al interior desde la bañera.
En la mayoría de casos – y el Atlas 1100 no es la excepción- esta entrada desde el techo roba espacio a la bañera. El Atlas queda así con unas medidas muy adecuadas para la seguridad y la perfecta accesibilidad de la maniobra en navegación, pero algo justas para un 12 metros cuando la tripulación busca estirarse a tomar el sol o montar comidas al aire libre en el fondeo.
La entrada por el techo y las contenidas medidas de la bañera, por el contrario amplían el confort y la privacidad interior, habilitando espacio para un gran camarote de popa y para un salón muy agradable en la vida en crucero.
El aparejo a tope de palo del Atlas 1100 llevaba mayormente dos pisos de crucetas transversales y obenquillos en proa y popa. Algunas unidades se sirvieron también con baby-stay en proa y la unidad fotografiada lleva solo un piso y configuración de trinqueta, siendo una excepción en la norma.
En todos los casos, las crucetas transversales en un aparejo a tope de palo son un clásico de su época y, aunque muy en desuso actualmente, esta configuración sigue contando con numerosos adeptos por su solidez, buen rendimiento y facilidad de reglaje.
Este tipo de configuraciones, donde el génova (60 m2) tiene mucha más superficie que la mayor (34,2 m2), tienen una agradecida reconversión al crucero, pues el génova se maneja sin problemas con enrollador y la mayor tampoco ofrece grandes complicaciones en tripulación reducida por poco que se instalan unos lazy-jack o lazy-bag.

Interiores amplios y cálidos
En su interior, el Atlas 1100 ofrece un volumen notable, aunque antes de disfrutarlos se haya de acceder por una empinada escala de seis peldaños sin apenas sujeción lateral y con un último tramo bastante incómodo.
La distribución interior del barco es de corte clásico y en su momento se proponía con alternativas de uno o dos camarotes en popa. En el primer caso se añadía un aseo, opcionalmente privatizado con el gran camarote trasero, convertido entonces en una auténtica suite del armador. Hay que decir que los Atlas eran barcos construidos bastante a la unidad, por cuanto será normal que cada uno tenga un detalle interior distinto a los demás.
La cocina a babor de la entrada, tiene forma de “L” y resulta práctica tanto en puerto como navegando. Su tamaño es suficiente para la eslora del barco, pero no va sobrada de superficies de trabajo ni de capacidad de frío.
A estribor de la escala, la zona del navegante es realmente amplia para la eslora del barco. Son signos de otros tiempos. Es posible desplegar cartas de papel de gran tamaño y hay sobrado espacio para empotrar los instrumentos electrónicos. El cuadro eléctrico, sin ser ejemplar, es más limpio y ordenado que el de muchos coetáneos de producción francesa en esta eslora.
La carpintería interior del Atlas 1100 está trabajada sin grandes lujos de ebanistería. Todo y así, la profusión de madera y un buen nivel de cariño en los acabados suben la nota final, con un plus de calidez por encima de lo que ofrecen hoy en día los barcos de serie. Un Atlas 1100 correctamente mantenido ofrece una sensación de calidez que hoy es difícil de encontrar en ningún barco seriado en esta eslora.
Sólo el paso del tiempo –acompañado por un deficiente mantenimiento- puede haber maltrecho el buen aspecto –barniz o rastros de humedad- de alguna unidad. Esta honestidad de materiales y acabados se hace extensiva a la instalación de agua. En su día era muy correcta para los estándares de la época, pero treinta años después hará falta una buena puesta al día en el caso de que su actualización haya sido descuidada.
El mayor reproche que puede hacerse a los interiores es su escasa luminosidad y ventilación naturales. Lo primero es consecuencia de la profusión de maderas oscuras, combinadas con unos paneles laterales de metacrilato muy pequeños en tamaño. Mirando el tema en positivo, limitar las entradas de luz al interior tampoco es mal plan pensando en un crucero mediterráneo veraniego. El problema es que un único tambucho practicable en el techo del salón es bastante justito para aliviar los rigores caniculares. La escasa ventilación natural interior, más que la ausencia de luz, es lo que puede llegar a incomodad la vida a bordo en verano.

Precios y oportunidades
Rápido y seguro navegando a vela. Dotado de unos interiores amplios y bien terminados, el Atlas 1100 es un velero de casi 40 pies que puede clasificarse como moderno. Un problema de los barcos acabados con mucho mimo en la carpintería interior es que su eventual puesta al día –en el caso de que no haya sido hecha por sus anteriores propietarios- es realmente laboriosa en términos de horas de trabajo. Un barco fabricado a primeros de los ochenta no supone una edad de retiro, pero obliga a una revisión minuciosa desde la quilla a la perilla del palo, pasando por motor, aparejo y todas las instalaciones.
El diseño y la calidad de construcción del Atlas 1100 son globalmente correctos. Es un barco construido casi en plan artesanal, con laminados a mano en el casco, mamparos estructurales laminados directamente al casco, mobiliario encajado a la unidad y sin apenas contramoldes que lastren la báscula.
En el lado negativo, el principal defecto del Atlas es precisamente su discreción. Buscando la homogeneidad y un amplio consenso de potenciales clientes, quizás se diseñó un barco falto de carácter o de personalidad propia.
Decir finalmente que las fotos que se muestran en este artículo y las características técnicas que se citan a continuación del Atlas 1100 son indicativas y difícilmente extrapolables a todas las unidades que se fabricaron. Como suele suceder en los astilleros artesanales, cada unidad adaptaba su aparejo, su acastillaje, su motorización, su distribución interior e incluso las capacidades de sus depósitos al programa previsto por su primer armador. Y esta agradecida primera personalización por parte del astillero seguro que fue añadiendo nuevas configuraciones a lo largo de los años por parte de sucesivos propietarios. (por Enric Rosello, MAY-13)

Principales características
Modelo: Atlas 1100
Constructor: Prodisseny S.A.
Diseñador: Xavier Soler
Eslora. 11,90 m.
Manga. 3,80 m.
Calado: 2: 10 m.
Desplazamiento: 7.000 kg.
Lastre: 3.000 kg.
Mayor: 34,20 m2
Génova: 60,50 m2
Espinaquer: 140 m2
Agua dulce: 300 l.
Motorización estándar: 45/55 CV
Documentación técnica: BRICOMAR